Doctora Isabel:
No quiero que mi matrimonio y mi familia se destruyan. He comprendido que soy una gritona y que pierdo el control con facilidad. El otro día, mi hija de 7 años me dijo, ``Mamá, cuando me miras así tiemblo por dentro, te estoy cogiendo mucho miedo. Mis hermanos también; se encierran en el cuarto cuando vienes con los ojos raros''.
Al oír eso, recordé que mi madre era así, y yo me juré que nunca sería así, pero la historia se repite. ¿Qué puedo hacer?
Querida amiga:
Antes de que empieces a regañarte, te diré que hoy en día la mujer se siente muy estresada porque además de trabajar en la calle también tiene que ser ama de casa, amante y todo lo demás.
Primero, déjame avisarte que el enojo es una emoción poderosa que a veces puede salirse de control. Si consideras que la tuya es así debes consultar con un psicólogo para que te ayude, ya que hasta puedes hacerte daño física y
emocionalmente.
Hay estudios que apuntan a que aún las mujeres más tranquilas con frecuencia explotan cuando no se les escucha o se les toma en cuenta, cuando quieren cambiar una situación, cuando se les miente o cuando ellas o sus seres amados son heridos por una injusticia. Esto es, básicamente, porque se sienten impotentes.
Recuerda que la forma en que expreses ese enojo puede tener un impacto en tu salud. Si gritas y sueltas tu ira, peleando o golpeando, tu presión arterial sube de una manera peligrosa y eso puede literalmente matarte.
Vamos a ver qué puedes hacer. Cuando sientas que el enojo comienza a acumularse, resístete el gritar, no te ayuda en nada; ten un plan que vas a discutir con tu familia. Si ellos o tú se dan cuenta de que vas a explotar, determinen una señal y te vas a caminar hasta calmarte.
Lo principal que debes hacer cuando sientas que la sangre hierva es pensar dos veces.
Aprende a reconocer el enojo en ti y en los demás. La fatiga, la vergüenza, el estrés o el temor pueden desencadenar el enojo.
Si alguien en tu familia está al punto, identifícate con la otra persona, pregúntate ¿si yo fuera él, cómo me sentiría?
Piensa sobre la situación en forma diferente, quizás le puedas encontrar algo de humor; acepta tu enojo, cuando reconoces tus emociones, el enojo baja.
Programa una cita para analizar el problema, ya sea con tu familia o en el trabajo. Pospongan la discusión para cuando las emociones estén controladas. Sé específica sobre lo que esperas de la familia. Si te sientes abrumada, pide ayuda, aprende a delegar. Habla lenta y suavemente, respira profundamente.
Cuando te sientas muy enojada por cualquier cosa, crea una zona de emergencia para ti, una zona de parachoques, como por ejemplo la cocina, y se los dices, ``ahora nadie puede entrar aquí, hasta que les avise''. Hazte un té de manzanilla doble, calentito. Ya verás que aprenderás a tomar control de estas situaciones.
Dra. Isabel
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