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02 noviembre 2010



Doctora Isabel:

Tengo 18 años y ya estoy en mi último año de High School. Quiero ir a la universidad, ya que mis padres siempre han trabajado muy duro para mí; ellos me dicen que sólo tengo que preocuparme de los estudios, y que una vez graduada de college podré hacer lo que yo quiera. Sé que ellos quieren todo lo mejor para mí y no quieren que algo malo me suceda. Siempre me han protegido mucho, y a veces me cansa oír lo mismo. No me dejan salir sola, y no me siento cómoda conversando con ellos sobre mis sentimientos y mis asuntos personales. Cuando hablamos, siempre terminan diciendo que todavía no sé nada, que acabo de nacer, y con eso me siento un poco dolida. Sólo quiero que me escuchen. Yo a mis papás los quiero mucho y me siento agradecida por las enseñanzas que me han dado. Quisiera que ellos confiaran y que tengan la mente positiva en que yo voy a salir adelante. Ellos dicen que si me voy a estudiar en otro lugar me puedo transformar en otra persona. Entiendo que algunas chicas y chicos dejan los estudios porque se enamoran, se comprometen y hasta tienen hijos, pero no quiero que ellos piensen que eso me pueda ocurrir a mí. Yo tengo la fe en Dios y en que voy a salir adelante.

Estimada Gabriella:

Tu carta refleja lo que por muchos años he escuchado en boca de jóvenes; inclusive de uno de mis cuatro hijos.

Es obvio que tus padres te han criado con responsabilidad y amor. Debo añadir que con temor también. Sé que si eres una estudiante responsable que siempre ha demostrado cordura en tus decisiones, eres una buena candidata para ir al college que te acepte.

Así fue como yo supe cuál de mis hijos estaba listo para irse a estudiar afuera. La primera, mi hija Liza, llenaba esos requisitos. Junto a la madre de su mejor amiga las ayudamos a escoger lo que necesitaban para poder vivir lejos de la casa. Acordamos ciertas reglas, como las visitas para las fiestas y que la honestidad de ella con nosotros debía continuar. Tus padres pueden mantener una conexión contigo durante ese primer año, y mantener las reglas.

Mi hija siempre me dijo que el primer año en la universidad es muy difícil, sobre todo si no sabes manejar tu libertad.

Habla con tus padres, quizás alguien adulto respetado por ellos te ayude a convencerlos. Pero recuerda que eres tú la que tienes que probarles que eres de confiar. Escribe estos sentimientos que tienes, y enséñales esta carta. Si todavía se niegan, ve a una universidad cercana por los primeros dos años y ya con tus 20 años, cuando pruebes que puedes manejar el estrés de la vida universitaria, te transfieres a la universidad de tu gusto.

Buena suerte.

Dra. Isabel

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