¿Alguna vez has temido a triunfar? Aquí lo que sucede es que comienzas a dar pasos hacia la meta y al acercarte te asustas, porque no estas seguro de lo que significara ese éxito. ¿Traerá nuevas responsabilidades? ¿Se simplificara mi vida o será mas complicada? De repente surge en ti un temor a los nuevos riesgos y oportunidades que acompañan el éxito.
Una combinación del temor al triunfo y el temor al fracaso nos puede limitar la capacidad de tomar decisiones. Nos convertimos en unos indecisos. Por supuesto que hay que diferenciar entre las indecisiones normales que todos padecemos en un momento de nuestras vidas, y la indecisión crónica. La primera es cuando, al evaluar una decisión, las alternativas no son muy claras y su resultado también es nebuloso. La segunda es aquella en la cual la persona busca alternativas poco realistas e imagina finales catastróficos.
Hay varios factores que caracterizan a la persona indecisa: tiene pensamientos negativos que van en círculos, vive preguntándole a los demás que harían ellos en su lugar, tiene un temor exagerado a cometer un error se concentra en hacer una investigación tan excesiva sobre las posibilidades que se queda atascado, sin dar lugar al elemento de sorpresa o de suerte. La persona se queda estancada porque siente que ninguna de las posibles decisiones es correcta. Hay que tener confianza y fe en esa intuición que muchas veces nos protege de cosas que surgen en nuestra vida. Hay que saber que esa vocecita interna es la alarma que te avisa a lo bueno y malo en tu vida. Acuérdate que nadie te conoce mejor que tu mismo. Así que si aprendes a profundizar esta relación que tienes contigo mismo nada mas podrás recibir un conocimiento y crecimiento espiritual que te ayudara a lograr todo lo que cruce tu camino. Así que respira, escucha a esa intuición, decide y ¡TRIUNFA!
Sea el primero en calificar este post
- Currently 0/5 Stars.
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5