Doctora Isabel:
He escuchado en su programa, y leído en el periódico que cuando nos paraliza el temor, debemos tener un diálogo con nosotros mismos para determinar si es real o no. ¿Cómo se puede hacer eso? Espero su respuesta.
Querida amiga:
Tu pregunta es ¿cómo puedes reconocer si el temor que sientes es razonable o irracional? Parece difícil, pero no lo es. Es el proceso por el cual te preguntas si lo que está causando temor o intranquilidad, es un peligro válido o no lo es. Se trata de cuestionar. Lo que tienes que hacer después que te preguntas si es real o es producto de tu imaginación, es apartarte de tus emociones, de lo que sientes, de tu temor, para poder analizar la situación lógica y objetivamente. Una cosa es verte frente a frente con un cocodrilo, y otra es tenerle miedo a un conejito de peluche. Un ejemplo claro es este: si tu hijo no sabe nadar, y va a salir al mar solo en una canoa, parece natural sentir temor. Ahora, si nunca lo dejas que se bañe porque tienes miedo a que se ahogue, no lo es. En ambos casos el temor es el mismo, pero ¿cuál es más razonable? Es razonable temer que vaya en una canoa si no sabe nadar, pero si ya tiene 12 años, no se va a ahogar en la bañera, ¿verdad?
Hay temores como el temor a no ser aceptado, que en realidad es temor a la soledad. Pero, ¿cuánto de ti tienes que esconder detrás de esa careta? Enfréntate, que poco a poco puedes enseñar quién eres y los que sean parecidos a ti, o quienes te acepten como eres, te entenderán y esos son los que realmente valen.
Está también el temor social. Es el temor a salir de la casa, o a ir a fiestas por la ansiedad que sienten. Este temor paraliza al ser humano y le priva de momentos agradables.
El otro es el temor al fracaso. Este temor al fracaso es el temor al auto desprecio y el auto rechazo. Detrás de eso está el querer ser aceptado. Este temor nos paraliza y entonces no hacemos nada. Hacemos listas y listas de planes que tenemos pero no los llevamos a cabo porque no queremos emprender algo y fracasar. Pero, si no haces nada, ya estás fracasando ¿no crees?
Otro temor conectado al anterior es el temor al triunfo. Comienzas el proyecto, y cuando estás al llegar a la meta, este temor te paraliza. Entonces pregúntate, ¿por qué? ¿Qué va a cambiar en mi vida si termino mis estudios? Pues tomar la responsabilidad de mis pasos, y la pregunta entonces sería ¿eso no te libera?
Háblate, analízate y verás que nadie llegó a ningún lugar sin arriesgarse a cambiar el llamado status quo.
Buena suerte.
Dra. Isabel
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