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20 julio 2009

Haz una prueba. Cuando vayas hoy al mercado y te acerques a la cajera, sonríele amistosamente y dale los buenos días como si de verdad se lo desearas. No pronuncies palabras huecas. Dile con entusiasmo;  “buenos días!” Estoy segura de que el 90 por ciento de las veces a la cajera se le iluminara la cara. Quizá estuviera recostada sobre la caja, cansada y esperando el fin de su turno para irse a casa. Ahora tu sonrisa le dará energía. Te responderá con una sonrisa, no porque se sienta obligada, sino porque lo desea.

Por supuesto, quizá le dieron una mala noticia y existe poco que pudiera animarla. Sin embargo, casi siempre la gente responderá a una sonrisa verdadera. Y veras que cada vez que lo hagas y te responden con una sonrisa, te dará energía.

La verdad es que ni hace falta que te devuelvan la sonrisa para que se te suba el animo. El simple hecho de sonreírte a ti mismo, sin tomar cuenta de quien este a tu alrededor, te hará sentir mas feliz. Has visto a gente hacerlo: una señora laborando doblando una sabana y sonriendo alegremente. Puedes pensar: “Debe de estar enamorada”. Lo esta, pero no necesariamente de alguien. Esta enamorada de la vida. Sabe como alegrarse con los placeres simples. Sabe como disfrutar del aroma fresco que se desprende de una sabana limpia. En vez de preocuparse por todo lo que le queda por hacer, ya sea limpiar el suelo o cocinar, se queda absorta en el momento.

Algunas veces ves gente así cuando vuelves a casa del trabajo. Por un lado observas a la gente cansada, pensando todavía en el cliente que llego de mal humor y protestando. Pero por otro lado, están aquellos que se dejan llevar por el vaivén del autobús, con caras llenas de tranquilidad y satisfacción. Hay gente alegre que puede disfrutar del movimiento durante el trayecto a casa. Están disfrutando del momento.

Otros aprovechan la ocasión para reflexionar sobre algo que les sucedió durante el día: sobre alguien que les dijo lo precioso que tenían el pelo, sobre el pastel de cumpleaños que le van a hornear a su hijo que esta por cumplir cinco años el sábado, o sobre lo feliz que se va a poner el niño cuando le enciendan las velas. Son persona que aprovechan el momento para meditar sobre cosas alegres y dejan que la energía positiva los inunde. Están recargando las pilas con felicidad.

¿Cuando fue la ultima vez que estuviste sentado solo, esperando el autobús, leyendo un libro o cocinando y sonreíste?

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