Doctora Isabel:
Tengo un matrimonio de 25 años, todo fue muy bien hasta que mi esposo me fue infiel, cuando también yo descuidé mi casa y mi familia por estar viajando mucho por mi trabajo. El caso es que, después de estar a punto de divorciarnos, buscamos ayuda, nos recuperamos y aquí seguimos. Le doy este antecedente porque mis hijas, que son tres, creo que nos borraron como autoridad. La grande se fue a vivir con el novio y luego regresó sin jamás darnos una explicación, menos el novio, con el que aún sigue. Cada vez que él viene se queda a dormir en mi casa. La otra recién tiene su propio apartamento y dice que no vivirá con su novio. La última, que estudia fuera, se va para donde vive el novio cada vez que puede, al novio ni lo conocemos.
El asunto es que mi esposo y yo nos hicimos el propósito de recuperar el cariño de nuestras hijas; sin embargo, sus acciones nos dicen que no somos nada para ellas, como para tener la consideración de darnos alguna explicación. ¿Usted cree que deberíamos decirles esto? ¿Con qué palabras? ¿Cree que esto se debe a que ante ellas mi esposo y yo nos debilitamos con lo sucedido? ¿Qué podríamos hacer? Yo la verdad no quiero seguir viviendo como espectadora de lo que ellas deciden hacer. Le agradezco su apoyo y le mando un abrazo.
Hola amiga:
Esta es la segunda carta en breve tiempo en la que aprecio que una madre ha perdido el respeto y el control de su hogar. Yo comprendo que has analizado esto y tanto túcomo tu esposo han asumido responsabilidad de lo que ocurrió dentro del hogar. Ahora, vamos a mirar esto con los espejuelos claros, no los oscuros.
Me preguntas por qué ellas no han tenido la consideración de darles explicaciones de sus acciones. Yo me pregunto, por qué no lo exigiste antes de aceptarlas en la casa otra vez. Es la casa de los padres y hay que respetarla. Puedes comenzar por hablar con tu esposo sobre lo que les van a decir y, por supuesto, él tiene que estar presente. Pueden decirles que ustedes han cometido errores, pero que los han enmendado y que no van a permitir que lo que ocurre en el hogar continúe. La que vive con ustedes, estudia, pero eso no le da el permiso a que su novio venga y duerma allí con ella. Le dices que no lo vas a permitir más. Esto no se tiene que decir peleando sino con convicción. No te olvides que al dar tu aprobación a que él duerma allí, ella puede quedar embarazada y ustedes también van a ser responsables. Hay muchas maneras de decir lo mismo, pero con firmeza, decidan ustedes lo que van a permitir y lo que no.
No permitas que el sentimiento de culpa de los dos destruya lo que queda del hogar.
Buena suerte
Dra. Isabel Gómez
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