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29 mayo 2009

Sin darnos cuenta nos comportamos como esponjas emocionales.
Los sentimientos de las personas que nos rodean, nos empapan….y nosotros lo permitimos….los chupamos como una esponja.

Hay que aprender a diferenciar cuales son tus sentimientos y cuales son de los demás…tenemos que exprimir la esponja. Eso ocurre cuando tomamos los sentimientos de los demás y no nos protegemos. Más que nada ocurre también porque los sentimientos  que sentimos por esa persona que nos rodea nos ciegan tanto que nos provoca estos sentimientos. En el caso de una pareja que es negativa, o depresiva, sentimos simpatía, compasión por la misma y ya….nos apropiamos de esos sentimientos sin tomar cuenta de los nuestros…y muchas veces estos sentimientos se convierten en ira, porque no importa lo que hacemos para que esa persona cambie…no cambia! Es un insulto! Después de tanto esfuerzo que pongo para ayudarle, no lo aprecia, ni cambia.

El remedio es reconocer lo que estamos sintiendo, diferenciarlo de lo que la otra persona esta sintiendo. Le damos entonces el debido valor a ese sentimiento y después lo dejamos ir, no nos pertenece….así apretamos la esponja. Solo con reconocer el hecho que nos hemos tomado ese sentimiento de la otra persona, es suficiente para limpiar nuestra esponja.

Muchas veces en mi programa he hablado de que los niños son como esponjas, absorbiendo nuestros sentimientos y de todos los que los rodean. ¡Los padres gritando, la abuela depresiva, la maestra exigiendo…y ellos piensan que todo esto es su culpa, entonces….todos esos sentimientos son de ellos!  ¡La esponja se les llena de negatividad y después nos extrañamos, que griten, que pataleen…es que ya se les lleno la esponja!

Es muy importante hablarle a ellos de sus sentimientos, “¿por que te sientes así?” inclusive, tener un cuaderno de pintar titulado “Mis emociones” donde puedan expresar sus emociones, por medio de imágenes, colores, y símbolos.

Posiblemente, nosotros también cuando fuimos niños absorbimos las emociones de nuestros padres. Esas emociones pueden haberse mantenido en nosotros hasta nuestro periodo adulto, inclusive dictando pauta a nuestras creencias, y demás comportamientos en nuestra vida. Realmente llevas cargando esto por muchos años pero pertenecen a otra persona, no a ti. Pídele a tu poder supremo que te deje ver de quien son todos esos sentimientos que tienes dentro de ti, dentro de esa famosa esponja. Empieza entonces la limpieza y clasificación de esos sentimientos, y escribe en tu diario sobre esas emociones. Trata de escribir sobre las situaciones donde las mismas se originaron y con quien. Después, escribe, y punto final. Suelta esas emociones, exprime la esponja, de las mismas. Recuerda que el cargar con sentimientos de otras personas, no te ayuda en nada, te pesan demasiado, te confunden demasiado. Tú te mereces estar libre y conocer tus sentimientos, y diferenciarlos de los que te rodean. ¡Exprime la esponja!

 

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