En el hombre, la mayoría de las veces cuando hay infidelidad, empieza con una atracción física, sexual. Eso despierta en muchos hombres su necesidad de sentirse poderosos, de poder conquistar a esa mujer que le llamo la atención. Ese patrón de conducta yo le llamo “el Conquistador”.
En casos extremos, quieren conquistar a todas las mujeres que ven. A ese tipo yo le llamo “el Don Juan”, que es el infiel habitual. En ambos casos, puede ser un patrón que aprendió en su casa, de su padre, tíos o hermanos. Hijos de padres infieles pueden crecer pensando que así es como se comportan los hombres, o que las mujeres no valen nada y el hombre puede hacer lo que quiere. No todos, por supuesto. Otros pueden haber enfocado el dolor que vieron que esto le causo a sus madres y determinado que jamás le iban a hacer algo parecido a otra persona.
Pero casi todos los hombres quieren sentirse exitosos y potentes-en su carrera y en sus relaciones. Es así como ellos definen su hombría. Por lo tanto, dificultades, contrariedades, estrés y fracasos pueden afectar su sentido de ser un hombre. Puede que busquen probarse su hombría a si mismos y al resto del mundo. O, simplemente pueden sentir el deseo de escapar por medio del sexo, con el objeto de suprimir emociones conflictivas. Cualquiera de las dos maneras de pensar puede conducirlos a ser infieles.
Por eso mismo hay que conocer bien a ese hombre que tienes en tu vida, y si te ha tocado un conquistador siempre con ayuda y el deseo del hombre a querer cambiar pudieras ver a ese conquistador convertirse en un hombre maduro….Difícil pero nunca Imposible!
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