¿Hizo lo correcto el Presidente Obama al dejar abierta la posibilidad de enjuiciar a miembros de la Administración Bush por el uso de técnicas de tortura para interrogar a sospechosos de terrorismo?
PERSPECTIVA REPUBLICANA:
Por Helen Aguirre Ferré
El presidente Obama está metido en un lío que pudiera haber evitado. Hace unos días él visitó la CIA para decirles a los funcionarios que no serían enjuiciados por cumplir órdenes legales. En el curso de 24 horas él hizo algo que pareció un cambio rotundo al dejar en manos del Secretario de Justicia la decisión de enjuiciar o no a los que formularon esas decisiones legales. En términos políticos esto pudiera significar cualquier cosa, y Obama es muy político.
Esto ha dejado a muchos que son responsables de proteger y defender a los Estados Unidos sintiéndose muy incómodos. Aunque ellos están dispuestos a correr todos los riesgos físicos necesarios para mantener seguros a los Estados Unidos, no están tan inclinados a entrar en juegos políticos que ellos no pueden ganar y que probablemente perderían.
Aunque Obama muy justamente criticó el uso de la tortura como una forma apropiada de interrogatorio, específicamente la tortura con agua conocida como “water boarding”, él también habló de no mirar al pasado sino mirar hacia el futuro. Ahora, Obama está cediendo a la presión de organizaciones de izquierda como Moveon.org que está empujando para que se enjuicie a miembros de la Administración Bush por haber capturado y sacado información a miembros de Al Qaeda.
Claro que la tortura es algo malo. Pero ¿torturaron los Estados Unidos a sus cautivos? No parece ser el caso cuando sólo 3 de los detenidos estuvieron bajo el agua y por no más de 40 segundos cada vez. Había médicos cerca para supervisar el proceso y ofrecer la ayuda médica que fuese necesaria. En situaciones de crisis extrema, pueden hacerse necesarias acciones extremas, no tortura, pero sí puede ser apropiado utilizar métodos deliberados y precisos para extraer información para salvar al país. No es un cuadro agradable, pero tampoco lo son el terrorismo o la guerra. Hemos aprendido esto después de los asesinatos del 11 de septiembre.
La CIA debe ser felicitada y homenajeada por el trabajo que han hecho para mantener seguro al país. Sabemos que la información extraída a estos tres líderes de Al Qaeda que son presos de los EE.UU. llevó a desbaratar una célula terrorista de Al Qaeda que estaba lista para un ataque en Los Angeles.
Obama ha confundido al país al politizar las acciones de la CIA, mientras el país todavía está en guerra en dos frentes, primero diciendo que no enjuiciará y un día después retirando esas palabras después de la presión de la extrema izquierda. Además, al hacer públicos documentos de la Administración Bush justificando los duros métodos de interrogación, con reservas de parte del nuevo director de la CIA, Leon Panetta, Obama pone en mayor riesgo las vidas de los estadounidenses, tanto civiles como militares, que viajan o viven en el extranjero.
En tiempos de guerra y con Al Qaeda creciendo en Pakistán y otros lugares, los Estados Unidos son vulnerables. Y el Presidente Obama no puede librar esa batalla con encanto político y carisma. El va a necesitar la ayuda de aquéllos cuyas vidas está poniendo en peligro.
PERSPECTIVA DEMOCRATA:
VERDADES QUE “AHOGAN”
Por Monica Delta
Si hablamos de lo “políticamente correcto” dentro de la coyuntura estadounidense no es conveniente para el Presidente Barack Obama enfrentarse a los agentes de inteligencia ni a quienes lo antecedieron conduciendo los destinos de esta Nación. Nos estamos refiriendo a lo que significó la comprobación fehaciente que durante la administración Bush hubo torturas durante los métodos de interrogación utilizados con varios de los detenidos en la cárcel de Guantánamo.
Pero como el Presidente Obama sabe que su gestión debe estar basada en lo que es la esencia de una democracia que respeta los derechos fundamentales de ‘todo ser humano”, hasta de los presuntos terroristas, no puede avalar los métodos vedados utilizados durante el gobierno del Presidente Bush, como el llamado ‘waterboarding’, traducido en castellano como ahogamiento simulado.
En más de una ocasión se ha probado que la tortura, en porcentaje altísimo saca confesiones que no son verdaderas, sino producto del terror, pero además, el deber del Presidente de la nación más poderosa, que además se precia de estar basada en valores impostergables e insustituibles, es llegar a la verdad más profunda, pese a quien le pese. Eso sí, sin odios ni ‘cacerías de brujas”.
Barack Obama al iniciar su periodo gubernamental ha mandado clausurar la controvertida cárcel de Guantánamo antes de un año y ha ordenado el cierre de las cárceles secretas. Asimismo ha dado instrucciones a todas las agencias de inteligencia, incluida la CIA de observar las normas de interrogación que riñan con las leyes internacionales sobre prisioneros. Lo lógico es que no pueda evitar que se inicien procesos contra los responsables de aquellas políticas que básicamente han servido para que el mundo le pierda el respeto a la nación que juzga a otras naciones, por su respeto a los derechos humanos.
Lo que intenta el mandatario estadounidense es devolverle la dignidad a su propio país. En otras palabras, que recupere el respeto que siempre inspiró al resto del orbe. Esa es la mejor seguridad que tendrá Estados Unidos. El día en que vuelva a ser un ejemplo de sociedad que sanciona a quienes trasgreden la ley sean o no poderosos, estén o no en guerra.
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